Mamá,Papá,soy gay.
Aunque como padres
siempre se está preparado para las sorpresas de un hijo, la declaración sobre
su homosexualidad trastoca la visión sobre el hijo, es algo escalofriante que
nadie desea que ocurra. Aunque cada familia reacciona de una forma existen una
serie de fases por las que se suele pasar y si todo va bien acabará en una
aceptación de la nueva realidad.
Conmoción, aunque
se tenga o no la sospecha de que esto podría producirse el momento en el que se
hace saber dicha realidad la reacción es de confusión, los padres creen que es
un mal sueño y se bloquean; esto puede durar días, semanas…
Mantenerse a
flote, la situación resulta insoportable
por ello se recurre a la negación por ello se intenta converle y convencerte a ti
mismo de que es un lapsus, cuando pase el tiempo y madure se dará cuenta de que
está equivocado y preparamos una charla con algún especialista como un
psicólogo. Otras formas de evitar esto es dejando pasar el tiempo y no
mencionar el tema, el silencio, o incluso prohibiendo o amenazando.
Al ver que nuestro
hijo permanece en esa postura llega el enfado, no vemos en el la persona que
era solo podemos pensar en su orientación, sentimos que nos impide ser felices,
que ha creado un clima insoportable en la familia y que nos está arruinando la
vida.
Este cabreo no es solo con él sino con los determinantes como son los
amigos, el profesor o familiar que le apoyó, etc. Es entonces cuando se toman
medidas más drásticas ya que la homosexualidad no es una opción, es una idea
falsa. Un gran error es someterles a terapia creyendo que la homosexualidad es
una enfermedad, la única ayuda de profesionales solo puede estar dirigidas a
los familiares.
Durante todo el
proceso los padres buscan causas constantemente y es cuando aparecen los
sentimientos de culpabilidad propios, se ha fracasado como padre y todos los
actos han influido en esto. Aparece junto a este sentimiento el de la
vergüenza.
Llegado el momento
la familia comienza a aceptar este hecho borrando todas las espectativas que
tenían de él como heterosexual. Es un proceso vivido con tristeza. Algunos no
aceptan realmente este hecho sino que lo toleran de forma obligada.
¿Os creeis
realmente que esto es así tal y cómo se dice? ¿Se plantea desde este punto de
vista los sentimientos del hijo?
Este es un pequeño
resumen del texto leído del PDF que mando Roberto pero ahora voy yo a contar
mis sentimientos, mi opinión y lo más importante, MI HISTORIA.
Realmente no sé
cuando empieza la historia, pero supongo que a medida que vas teniendo
conciencia de las cosas todo influye en ti, en tu personalidad, en tu
orientación sexual, pero realmente creo que es algo que se sabe, que se siente.
Nunca me levanté y dije soy gay. Nunca pensé si estaba bien o mal serlo o no
serlo.
De pequeño, como
no, los niños a veces son sumamente crueles con lo cual me tocó a mí como le
podía tocar a cualquiera ser el mariquita, claro que luego también algo de
razón tenían porque a los tres años yo ya elegía entre coches o ponerme un tutú
de bailarina, y mi elección era el tutú. En realidad no había algo que un niño
de 6 años hubiera visto que claramente era gay porque también corría, jugaba al
futbol, me peleaba, los juegos que se conocen como “de niños” pero cuando ya
fui más mayor en primaria también jugaba a la comba, que evidentemente jugar a
la comba es claramente de gays en nuestra sociedad.
En aquella época no sabes
que eres o que no, solo quieres ser normal entonces lo negaba pero no porque no
lo fuera, sino porque no lo sabía, no eres consciente de que existe esa
posibilidad, no te gustan ni las chicas ni los chicos, joder, eres un niño.
Pese a en ocasiones ser el objeto de burla en ningún momento fue algo extremo y
sumado a eso estaba mi personalidad, me molestaba pero no me sentía mal.
Entonces creces, pasas al instituto y tenía miedo de que la gente se
siguiera metiendo conmigo por pocos que fueran, tienes miedo a ser excluido a
pesar de saber que tienes muchos amigos, es algo nuevo y desconocido. Por
suerte la cantidad de gente que se metía
conmigo era menor e hice grandes amigos. Los
días van pasando y en mi mente nunca pensé ¿seré gay? Sin embargo si que
recuerdo mis fantasías con el vecino del portal de al lado, es extraño, pero ni
yo mismo me planteaba el decir “Darío, que eres gay” para mi era lo natural. Un
día tuve novia (primero de la ESO) y no
fue mal pero era un niño, no hacíamos nada del otro mundo solo dos besos tontos
y fuera pero con el tiempo me di cuenta de que no hacíamos nada, era como ser
amigos en el fondo, fue una tontería y lo dejamos. Ese año conocí a un chico en
el campus de verano y me hice su amigo (ahora es mi mejor amigo y nunca hemos
tenido relaciones entre nosotros ni de lo más mínimo) y todo fue un proceso
continuo del que no te das cuenta.
Ese
año nos apuntamos a baile ambos y poco a poco eramos cada vez más amigos,
simultaneo a esto cada vez eres más mayor y tu forma de ser se define cada vez
más por lo que cada vez me importaba menos lo que decía la gente y tardo poco
tiempo en importarme absolutamente nada, vestía como quería, hacía lo que
quería, me juntaba con la gente que quería… También tenía grandes lazos de
amistad con ciertas personas que me apoyaban constantemente y mi familia que
también me apoyaba y me quería muchísimo. Lo tenía todo. Es algo inexplicable
porque ni yo mismo se como pasó, pero mi amigo y yo eramos gays y nunca me dijo
“¿Eres gay?” ni yo a él, sino que algo dentro de nosotros conectaba, lo
sabíamos el uno del otro pero a la vez no lo sabíamos nosotros que lo eramos,
era algo normal para nosotros. Todo empezó cuando eres adolescente y comienza
la época en la que ves vídeos pornográficos y claro, daba la casualidad que los
vídeos que nos gustaban eran los de gays y nos los descarábamos para
pasárnoslos el uno al otro o para verlos y decir anda mira lo que hacen, o
simplemente jugar con el vídeo de fondo diciendo -“Joder, como está de bueno el
rubio” -“Pues para ti ese y para mi el moreno”
Pero como todo en la vida llega un momento que eres mayor y ya realmente sabes que sí, que lo eres, que
te gustan los hombres, que las fantasías que tenías de niño no eran por
casualidad, que el que te gustase jugar con barbies, saltar a la comba, que te
gustase bailar femenino no era por casualidad, era gay.
También influyó que me apuntase a bailar en el sentido de que al ver que
allí había gente homosexual, eran normales, bailaban genial, eran super majos y
gente de mi edad también lo era es como que te sientes en tu entorno, me sentía
agusto porque era como los demás, como dice el refrán “Dios los cría y ellos se
juntan” No quiere decir que todos fueran homosexuales ni mucho menos, pero si
que todos eran abiertos, tolerantes y respetaban cualquier opción sexual sin
tapujos. Tal vez esto me abriese un poco los ojos.
También mis amigos, ellos mismos me lo decían, “Darío si eres gay no
pasa nada, que es algo normal que no hay problema….” Incluso algunos de ellos
dijeron que eran bisexuales y tal.
¿ Y mi familia? Mi familia siempre lo ha respetado pero mi padre es un
poco antiguo por la época en que ha vivido, por como se ha criado y por la
educación que ha recibido y lo respeta pero no le gusta y comentarios como
“Menudo maricón” han salido en casa pero por suerte me querían mucho todos, mis
hermanas y padres y ante cualquier problema siempre estaban, entonces en cierta
forma tenía miedo pero a la vez sabía que lo aceptarían.
Tener todo a favor, relativamente, es algo que es muy positivo porque a pesar
de vivir en un pueblo en el que está muy mal visto, que la familia de mi padre
se como él, muy antigua y hagan ciertos comentarios o tal, sí, yo sabía que se
lo tomarían mal, tenía miedo de que mi padre se avergonzase de mí entonces un
día reconocí que era bisexual aunque yo mismo y mis amigos más cercanos sabían
que eso no era así, lo decía para suavizarlo y no quedar como el gay, pero sí,
era el gay y no tenía nada de malo, de hecho tardé poco en decirlo. Posteriormente pasé a bachillerato y ahí mis
ideas ya estaban muy claras, era gay, mi amigo era gay, una de mis mejores
amigas lesbiana, mis amigos lo aceptaban y estaban encantadísimos y la mitad
del grupo eramos homosexuales, en baile lo sabían todos, muchos eran
homosexuales, es decir, mi entorno de amistades estaba repleto de
homosexualidad y de gente que lo aceptaba y le parecía estupendo y era
heterosexual. Me cambié de instituto para realizar bachiller y en el anterior
instituto nunca dije que era gay, no por nada en especial, ni por miedo, sino
porque no tengo que publicarlo, pero en este instituto fue diferente, no dije
“Hola, soy Darío y soy gay” sino que simplemente fui yo desde el primer segundo
y tratando todo con naturalidad, y a la semana cuando ya bailaba en clase y
hablaba con todo el mundo la gente o lo daba por hecho, o me preguntaba o yo lo
decía no explícitamente sino que decía “Pues es que ese ojalá fuera mi novio
porque …..” O sea que fue algo totalmente natural y desde ese instante así ha
sido siempre, ni lo digo ni lo dejo de decir, soy yo, porque ser gay o no no es
algo que importe a la hora de juntarte con una persona o a la hora de
conocerlo, con quien me acuesto es cosa mía no de los demás. Es
aquí cuando ya me doy cuenta de que tengo que decírselo a mi familia, lo sabe
todo el mundo menos ellos, que durante años me habían preguntado si era gay y
trataban el tema con total naturalidad porque en mi casa no era algo tabú y
porque era algo que ellos sabían perfectamente, me encantaba bailar femenino,
jugar con niñas, cosas de niñas, me llamaban gay, nunca había tenido novia,
nunca decía que buena está esa… todas las señales apuntaban claro a que era gay
incluso mi madre y mis hermanas habían leído una conversación en el ordenador
en la que chateaba con un chico diciendo cosas un poco fuertes cuando todavía
era pequeño y me preguntaron que si era gay, que no pasaba nada…
Tenía miedo, para
mi era difícil, no quería que mis hermanas me dejaran de querer ni que mis
padres me dijeran cosas malas, me obligaran a ser algo que no soy, que se
sintieran avergonzados, que sintieran que habían fracasado, no quería que no
estuviesen orgullosos de mí. Tenía miedo por como era mi padre con este tema,
lo respeta, pero no lo quiere para un hijo y mi hermana tenía un novio que
aparentaba ser muy homófobo y no quería que mi hermana rompiese con el novio
por mí o que no me hablase a mi porque mi relación con mis hermanas es
espectacular; aún así también sentía fuerza porque sabía que mi padre lo
aceptaría y que mi hermana igual, sabía que no me dejarían de querer porque
desde siempre me lo habían demostrado y lo habían estado y este tema sí, no les
gustaba, pero nunca lo habían escondido ni me habían cortado en nada de lo que
hacía, ¿qué quería bailar? Pues me apoyaban. ¿Quería jugar con niñas? Pues me
apoyaban. ¿Quería tener un pantalón rosa? Pues adelante, y eso hace que tengas miedo
pero porque yo mismo se que no es fácil para un padre, que no es algo que se
quiera, pero por otro lado tenía esa seguridad que me habían dado durante toda
la vida, algo en lo que tengo mucha suerte y no por suerte ocurre siempre. Y
el día menos esperado hablando con mi hermana mayor por teléfono me preguntó
que si era gay después de decirle que un chico se metió conmigo y yo le dije
que no, ella insistió y le dije que no, y ella me dijo “Darío, yo lo sé, ¿por
qué no quieres decírmelo? No te averguences porque no pasa nada, porque lo sé
desde hace muchísimo tiempo y es algo tan normal como ser heterosexual”
Entonces le dije, ya si ya lo sé, pero no sé… y con eso le di a entender que
claro que lo era y la conversión giro entorno a esto y fueron 20 minutos en
los que le explique que tenía miedo por mi padre y mi hermana por lo que he
dicho antes y ella me dijo que ya hablaríamos mejor que me tenía que dejar que
estaba muy contenta de que fuese gay, no porque fuese gay, sino que por fin
había tenido valor de decirlo y me había quitado yo ese peso que tenía dentro,
esa angustia de decir “Tengo que decírselo a mi familia antes de que se enteren
por otro lado y piensen que no confió en ellos porque si que confió pero tengo
miedo de “ Al
día siguiente al volver del instituto mi madre vino a mi cuarto y me dijo “¿No
tienes nada que contarme?” Y yo le dije que no y me reí, no sabía a que se
refería. Me lo volvió a preguntar y le constesté lo mismo entonces me contesto
“Darío venga que te lo estoy dejando a huevo, ¿no tienes nada que decirme de
verdad? Me voy a ir y te estoy dando la oportunidad de que me digas algo si
tienes que decirmelo” y le dije que no, pero esta vez si sabía ya a lo que se
refería por ese tono que ponen las madres de “Se lo que me tienes que decir
pero quiero que me lo digas tú entonces de forma indirecta pero muy directa te
lo dejo caer con el tono de que quieren ser sutiles pero no lo son para nada”
Ante mi negación se fue, pero a los 5 segundos entro y dijo “Venga hijo que lo
sé, dímelo ya anda, no te hagas de rogar, venga, dime…” Y le dije que no tenía
nada que decirle que no sabía a que se refería pero ella me dijo que yo sabía
perfectamente a lo que ella se refería y efectivamente, lo sabía, y ella me
pregunto que porqué no quería decirlo, y le dije que no sabía, y me preguntó
que si tenía miedo de que me dejara de querer, de que me tratase de ahora en
adelante mal o algo así y yo le respondí que no, porque la verdad, mi madre
siempre ha sido muy liberal, muy tolerante, ha hablado mucho conmigo del tema,
defendía siempre a los homosexuales y a sus derechos y siempre me había estado
preguntando, pero a pesar de tener la posibilidad de decírselo y una
oportunidad tan fácil que encima salió de ella no tenía las agallas de
decírselo por miedo y ella ya me dijo “Darío, ¿te gustan los chicos, verdad? Y
le respondí que sí y ella me dijo “Vale, ¿tan difícil era? ¿Tanto para decirme
que te gustan los chicos? Ya está, no pasa absolutamente nada, me parece genial
hijo, me conoces lo suficiente como para saber que me da igual que te guste
siempre y cuando seas como eres siempre, siempre que seas tú, porque yo quiero
a mi hijo y quiero que el elija lo que le gusta, lo que a él le hace feliz, no
lo que a mi me gustaría porque lo que me gustaría es que fueses feliz y para
que seas feliz tienes que seguir tu propio camino no el que los demás de
manden” Y entonces tuvimos una larga conversación en la que le dije que tenía
miedo de decírselo a mi padre y a mi hermana y en la que ella me dijo que
escucho la conversaciónporque simuló irse al salón abriendo y cerrando la
puerta del pasillo pero en realidad se quedo en el cuarto de al lado, hay que
ver como son las madres eh. Lo cierto es que es de las mejores cosas que pueden pasarte, que tu
madre te quiera tal y como eres y que lo hable tan natural, tan
espontáneamente, en esta sociedad es muy difícil que esto pase por eso me sentí
super afortunado y le conté todo lo que había hecho hasta el momento incluso
dos semanas después ella me pregunto que si era virgen y yo le dije la verdad
porque nunca miento a mi madre y le dije que no y ella me respondió “ Menudo
maricón estás hecho, ¿o sea que te han roto el culo no?” y se echó a reír y eso
fue algo tan importante para mí, saber que tengo una madre así y que me apoya
en este tema es algo que te da fuerzas y que te hace sentir orgulloso de ti y
de ella. Al mes y medio hablé con
mi hermana y decidí contárselo a mi hermana mediana, que sabía que no se lo iba
a tomar muy bien pero sabía que me quiere incondicionalmente, entonces la
dijimos que íbamos a casa de mi hermana a hablar un tema de mis padres pero era
una mentira piadosa. Yo quería que estuviese delante mi hermana mayor para que
la hablase un poco también y demás porque es la mayor, porque es psicóloga y
porque tiene el don de la palabra, no se como lo hace pero sabe convencerte de
lo que quiere hablando.
Estando ya allí mi hermana dijo “El niño tiene algo que decirte” y si,
el niño tenía casi 17 años pero sigo siendo el niño de la casa, entonces le
dije “Aru, pues tengo que decirte una cosa….” Y su cara cambió completamente,
parecía que sabía lo que le iba a decir y me dijo que le dijese ya lo que le
tuviese que decir medio llorando ya ( mi hermana es muy sensible y llora con
casi todo y más con cosas sentimentales y eso) entonces le dije “Aru que me
gustan los chicos y quiero que lo sepas por mi, porque confío en ti, porque te
quiero mucho y es lo que me gusta y quiero que lo sepas ya” Y lo esperado
ocurrió, ¡DOS HORAS LLORANDO! Al principio ni hablaba, no decía nada solo
lloraba y lloraba y mi hermana ya le explico que no pasaba nada que era algo
normal que si lloraba por esto o por lo otro pero no decía nada. Después de un
tiempo mi hermana me dijo que no lloraba porque la decepcionara sino por la
sorpresa que se había llevado, el impacto que esto le causaba que me quería que
lo aceptaba, que era algo que no le gustaba pero que no podía evitar llorar
porque tampoco sabía como se lo iba a tomar su novio y también tenía miedo
porque si su novio no lo aceptaba le iba a mandar a la mierda y cosas así. Pasó una semana y mi hermana ya estaba diciéndome que menudo mariquita y
tratando el tema con normalidad, riéndose del tema haciendo bromas conmigo, con
mi mejor amigo, de hecho poco tiempo después empezó a hacernos ella el disfraz
de carnavales en el que íbamos de Lady Gaga y ella misma nos apollaba, vino a vernos
actuar y a la entrega de premios y es la primera que está orgullosa de mí por
eso me siento más afortunado todavía. Ella me explicó que lo sabía de siempre,
que es algo que se nota y más cuando estás tan unido a tu familia, yo dormía
con esa hermana, salíamos juntos, desde pequeño me llevaba a todos los lados…
Ella sabía que yo era gay pero se trato de convencer pensando que no, que yo
era así porque como no la había dicho nada pues ya está, yo era “normal” por
eso le sorprendió porque ella se creo esa realidad que ella misma era
consciente de que se la estaba creando pero le hacía sentir mejor en aquel
momento, ya os digo, hoy en día es con la primera que hago el payaso, se viene
de fiesta conmigo y mis amigos y somos la mitad homosexuales o sea que, no es
que lo acepte, es que me quiere tal y como soy. Faltaba
el plato más fuerte, lo más difícil para mí, mi padre. Mis hermanas y mi madre
me dijeron que se lo dijera ya porque lo sabían en casa todos menos él y le
podía sentar mal y podría pensar que yo no confiaba en él y no era así,
entonces después de alargar mucho ese día mis hermanas me dijeron que ya, que
tal día como máximo que me estaba escaqueando y que era peor para mí que cuanto
antes me quitara el peso de encima mejor para mí, me sentiría totalmente libre.
Vinieron las dos a casa y estando los tres en una habitación dijimos ven papá que
te va a decir algo Darío y entonces se lo dije, le dije “Papá me gustan los
chicos, quiero que lo sepas…” Y mi hermana la mayor siguió diciendo lo mismo
que a mi hermana que no se preocupase, que no cambiaba nada, que es algo
normal, que era algo que sabían todos etcétera. Él no decía nada y de repente
se apoyo en la pared y dijo “Espera, espera que lo asimile que…. Ff…” Para él
era algo super diferente, super radical en su vida, un hombre de pueblo, criado
hace 57 años, de una familia humilde que sí, es muy liberal, lo acepta pero ¿su
hijo? Le pasó lo que a mi hermana, lo sabía pero no quería que llegara el día
que se confirmase. Mi otra hermana le explico que a ella le paso lo mismo y los
dos primeros días le das vueltas pero que a la semana es algo que ni le das
importancia, lo es y lo es, no hay nada que vaya a cambiar, sigue siendo el
mismo de siempre... Entonces el me dijo que se alegraba de que fuese yo quien
se lo decía, que no pasaba nada pero que le entendiera que era algo difícil
para él porque es duro para una persona que piensa así y se le cayeron unas
cuantas lágrimas pero pese a eso fue lo mejor que podía haber hecho, eso y
decirme que estaba orgulloso de mi que si era lo que yo quería adelante, porque
saber que pese a lo duro que es para él lo acepto sin decirme nada, sin ninguna
pega, etc, otro hombre similar hubiera dicho que no se lo que quiero, gritaría, cambiaría con su hijo, le llevaría
a una terapia… y él no, él lo acepto y no ha cambiado absolutamente nada, no
hablo del tema con él a menudo pero porque es algo chocante para él pero si
sale el tema no se corta en hablar conmigo, me quiere igual o más que antes
asi que me siento increíblemente afortunado por la suerte que he tenido en mi
familia…
La
verdad que he vivido uno de los mejores casos porque todos sabemos que por
desgracia no es así. Lo
que quiero haceros entender es que es duro por un lado pero por el lado del
homosexual también, es mucho más duro, tienes que tener un par para decir “Soy
gay” y si encima tu familia no lo tolera más. La
verdad que la sociedad es muy clasista y muy sexista por mucho que se crea que
se ha avanzado porque como he explicado antes, por ir de rosa eres gay, por
jugar con barbies eres gay, si te gusta peinar eres gay no hay más que fijarnos
que desde pequeños nos separan con algo tan insignificante como el color del
baby, los niños azules y las niñas rosas ¿por qué? ¿Quién ha dicho que el azul
es de niños? ¿Quién ha dicho que el rosa es de niñas? Así lo único que
fomentamos es el machismo, las niñas que jueguen a la cocinita y a cuidar bebés
mientras los hombres juegan a ser héroes y mecánicos, porque vale últimamente
ha salido alguna más pero ¿cuántas superheroínas existen? , y la homofobia, los
niños que juegan con muñecas son maricones, el que baila es un bujarra, y así
con infinidad de cosas, y no nos damos cuenta de que cuando son niños saben lo
que quieren pero no todavía a esa edad lo tienen definido, yo estoy seguro de
que era gay desde que nací pero no sales con una etiqueta que te lo dice, ni
hay un gen que te haga serlo o no, es como a quien le gusta la fórmula 1 o le
gustan las motos, o le gustan ambas ¿dónde está el problema?
El
problema es que vivimos en una sociedad donde nos gusta creernos que somos
modernos y avanzados cuando sigue habiendo mucha gente que cree que es una
enfermedad, siguen habiendo páginas con recomendaciones para que tu hijo no sea
gay… a mi personalmente, no como gay, sino como persona me encantaría decirles
un par de cosas bien dichas porque no creo que decirle a tu hijo que no se
apunte a baile que se apunte a fútbol sea una buena forma de educar y que no
salga homosexual, ¿no se dan cuenta de
que le están reprimiendo, de que el niño no es feliz? Lo malo es que mucha
población juzga a la gente por su sexualidad cuando debería dar igual con quien
se acuesta uno en la cama, ¿qué cambia ser gay para caer mejor o peor? Entiendo
a la gente que no le gustan los chicos extremadamente afeminados, ni las chicas
que parecen hombres, pero que no le
gustan pero son capaces de conocerlos y de al final tener una relación
minimamente cordial, porque cada uno en la vida es como quiere y nadie es más o
menos para quitar ese privilegio a alguien, todos tenemos derecho a decidir que
o quién queremos ser y lo bonito y lo especial es que seas como seas, seas tú, seas único. No estoy orgulloso de ser gay, estoy orgulloso de ser Darío Sáez
Díaz, de ser persona, de respetar, de
tolerar, de comprender, de escuchar, de saber rectificar, que antes de ser
homosexual se es persona y la gente homofoba no logra entender que el problema
lo tienen ellos por no ser capaces de respetar.
Quiero decir que respeto todas las religiones y todas las creencias pero
me resulta gracioso que tengamos que creernos el libro que escribió no se quien
hace miles de años cuyo padre no existía y su madre se quedo embarazada por
ciencia infusa y se lo aviso un ángel, muy bien me tengo que creer eso pero
luego creer en fantasmas es de locos, ser homosexual es una enfermedad, si una
chica se queda embarazada por una violación no debe abortar porque es lo que
Dios ha decidido… ¡Por favor! Igual que yo respeto me gusta que se me respete y
si estoy enfermo me alegro, no habría cura que hiciese que me dejasen de gustar
los hombres porque estoy enfermo hasta las cejas y me parece hipocresía barata
que vayan diciendo eso cuando luego ellos son unos pederastas y unos maricones
reprimidos, que eso es lo que son, además ¿no se supone que dios nos quiere a
todos seamos como seamos, que nos perdona, que nos creo para ser felices y
blablablabla?
Me da rabia, me da coraje, que se juzgue por cosas como estas pero
confío en que poco a poco un día sea algo realmente normal.
Espero que os haya
gusta mi historia que tiene mucho más que contar pero no quiero alargarme más
que ya es suficiente. Que nadie se ofenda por la última parte porque no es una
crítica hacia la religión sino hacia la iglesia y hacia la gente homófoba a la
que mando un dulce beso y ojalá no encuentren nunca la felicidad porque el que
no deja a los demás ser feliz no se lo merece.
Me despido con una
frase que para mi dice todo y es “La felicidad está en tus manos, solo tienes
que cogerla” y os digo a todos que esa felicidad no depende de nadie, depende
de vosotros.
Buenas días, tardes
o noches.
Darío Sáez Dìaz.